Walt Whitman (E.E.U.U., 1819-1892) fue poeta, ensayista y periodista, pero sobre todo podríamos considerar que fue un humanista. Su obra se nos presenta como una lectura imprescindible, ya no sólo por su alcanze y por su fuerza, sino por la posterior influencia que tuvo en autores como D.H. Lawrence, Neruda o T.S. Eliot, entre otros. Whitman está considerado el padre del verso libre y uno de los poetas norteamericanos que goza ya de una inmutable inmortalidad en los anales de la literatura.
Grosero, hambriento, místico, desnudo... ¡quién es aquél?¿No es extraño que yo saque mis fuerzas de la carne del buey? Pero ¿qué es el hombre en realidad? [...] Cuanto yo señale como mío, debes tú señalarlo como tuyo, porque si no pierdes el tiempo escuchando mis palabras. Cuando el tiempo pasa vacío y la tierra no es mas que cieno y podredumbre, no me puedo para a llorar. Los gemidos y las plegarias adobadas con polvo para los inválidos; y la conformidad para los parientes lejanos. Yo no me someto. Dentro y fuera de mi casa me pongo el sombrero como me da la gana.
Esta traducción pertenece a León Felipe. La más recomendada es la que hace Borges para la editorial Numen en la cual el autor argentino se toma ciertas licencias que, a gusto de muchos, embellecen esta obra primordial.
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